La OeMV analiza los retos del vino

Fuente. El Correo de Burgos. Loreto Velázquez.

El abismo al que ha deparado la pandemia a este y otros sectores se une a un panorama que ya estaba aderezado con otros retos comerciales, que con distinta intensidad también perjudican al vino y a otros productos. En el caso del Brexit, aunque los peores efectos tuvieron lugar después del referéndum, por la depreciación de la libra, la huella final dependerá de cómo acaben las negociaciones comerciales a finales de este año. Así lo advierte a este periódico el Observatorio Español del Mercado de Vino (OeMV). “Si hay un acuerdo comercial, no habrá grandes problemas aunque se incremente la competencia con vinos procedentes de otros orígenes, pero si no se llegara a un acuerdo que facilitara las transacciones, la administración y la logística, además del reconocimiento de las técnicas de elaboración y detalles de etiquetado, podría ser más perjudicial”, explica la técnica, María Mingo.
El sector vitivinícola afronta además el varapalo enviado por EEUU en forma de aranceles. “El hecho de que se impongan a unos países (Francia, Alemania, Reino Unido y España) y no a otros como Italia o Portugal es especialmente dañino y puede afectar a nuestras exportaciones en un gran mercado como es el norteamericano”, advierte preocupada especialmente por los vinos tranquilos (no espumosos y no generosos) españoles.
Más palos en la rueda: China, un país que ya venía ralentizando sus importaciones en los últimos dos años y al que el paso del Coronavirus –pese a estar ya remitiendo- ha llevado consecuencias económicas “terribles”. “Se ha perdido parte importante del consumo en hostelería, en especial durante la celebración del año nuevo chino”, explica a sabiendas de que una parte muy importante de estas ventas no se recuperarán durante la segunda parte del año.
Así, partiendo de la premisa de que China importa vino por valor de 2.180 millones de euros y 613 millones de litros, de los que España le vende el 10% del valor y un 6% del volumen; la pérdida de un 18-20% de este mercado en 2020 (dependiendo mucho de cómo vaya el resto del año) supondría una caída total del mercado chino de cerca de 400 millones de euros y unos 110 millones de litros, de los que a España podrían corresponderle unos 40 millones de euros.

El análisis de la OeMV se extiende además a otras referencias que hay que tener en cuenta como Japón, un mercado que iba de los primeros en 2019 y que ha anunciado una potencial ralentización, o Rusia, donde una nueva Ley del Vino, que se hará efectiva a partir de junio de 2020, podría afectar de forma negativa a las ventas de vinos a granel mundiales y especialmente a los españoles.

Calcular cómo pueden afectar todos estos factores combinados no es tarea fácil. “Lo que sí sabemos es que está afectando a las ventas, a los pedidos y a la logística, con menor transporte entre países. Además, todavía tenemos que ver cuál va a ser la expansión de estos efectos en otros mercados como el norteamericano”, analiza mientras deja claro que todo dependerá “en gran medida” de la duración de la crisis y de las “posibilidades de tener un segundo semestre notablemente mejor”. “Quizás todo el problema se vea en noviembre y diciembre con otros ojos”, confía sin perder de vista el mercado nacional, donde preocupa la pérdida de consumo en bares y restaurantes así como de actividades importantes y de eventos. “Es pronto para hacer un cálculo, pero las cifras de las que partimos son de un consumo de vino en España de 1.100 millones de litros, que venía creciendo en 2019 y, algo más lentamente, en enero del 2020, pero se va a ver afectado por esta crisis, dependiendo de su duración”, concluye.

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