El 35% de las plantaciones de viña llega por arranque a la Ribera

Fuente: El Correo de Burgos

El 35% de las plantaciones de viña en Ribera llega por arranque
UCCL pide al Consejo Regulador que limite el crecimiento a lo permitido por la UE
Se supone que el crecimiento de las zonas vinícolas se produce en función de los porcentajes permitidos por la Unión Europea
(y por el reparto del Gobierno de España) pero hay una vía que utilizan muchos viticultores y bodegas que apenas está controlada y que permite plantar en una Denominación de Origen como Ribera del Duero. Son los arranques y a día de hoy representan el 35% de superficie plantada en una tendencia que, aseguran, está al alza. “Si en 2018 representaban el 35% de la superficie plantada, este año rondaremos el 45%”, advierten desde la Unión de Campesinos de Burgos, convencidos de que la única manera de proteger a los viticultores, frente a la bajada de precios por exceso de vino y a las pequeñas bodegas comercializadoras, es restringir esta vía. “La fórmula consiste en hacer contratos de arrendamientos en zonas de España donde no sea rentable, para arrancar las viñas y lograr así los derechos para poder plantar en Ribera”, explica desde UCCL, Daniel Maestre.
Según sus datos, en los últimos años la Denominación de Origen ha sobrepasado la indicación europea con esta alternativa que entienden, “no es legal”. UCCL pone como ejemplo el año 2018 cuando con un porcentaje del 0,5% permitido por Europa, se aprobaron 600 hectáreas “cuando deberían haber sido 230”.
Una vez resuelto el procedimiento de concesión de autorizaciones de nueva plantación y con un nuevo Real Decreto planeando el horizonte, la Unión de Campesinos de Burgos reaviva además el debate sobre cómo debe ser el crecimiento en la Ribera del Duero al poner en duda si el límite propuesto por el Consejo Regulador para las solicitudes del 2020 -de nuevo en 950 hectáreas- es lo más adecuado para el futuro de esta zona de calidad. Y es que, aunque sobre el papel tienen prioridad los agricultores jóvenes, la teoría llevada a la práctica es más complicada. “De las 612,60 hectáreas autorizadas de nueva plantación en 2019, únicamente 191 han recaído en los grupos cuyo criterio de prioridad es joven”, lamentan preocupados porque la indefinición y la burocracia de la normativa actual hacen que no haya una apuesta clara por los jóvenes viticultores pese a ser el “presente y futuro de la producción de la Denominación”. “Por un lado, se solicitan casi mil hectáreas de nueva plantación, pero, por otro lado, hemos visto cómo 730 hectáreas se iban a zonas no amparadas por DOs por la no aplicación del criterio de joven viticultor en las zonas con limitación de superficie, como es la nuestra, por la falta de un informe favorable para poder aplicar este criterio”, denuncian.
Riesgo
Ante el riesgo de devaluación significativa de la Denominación de Origen Ribera del Duero, la Unión de Campesinos de Burgos aboga por limitar a cero las hectáreas procedentes de replantación y conversión, principal puerta de entrada de nueva superficie plantada, y al 1% sobre la superficie plantada para las autorizaciones de nueva plantación. “De esta manera se garantizaría un crecimiento sostenible y un equilibrio entre oferta y demanda, para mantener la calidad y consolidar unos precios justos y estables a los viticultores”, señalan.
En su opinión, los problemas acaecidos en otras denominaciones por el desfase entre el crecimiento en superficie y el volumen de ventas “nos hacen ser prudentes y exigir una estricta regulación en las nuevas plantaciones ya que si este desequilibrio se produce finalmente el mayor perjudicado será el viticultor”.
Asebor
La idea no convence sin embargo, al sector bodeguero que considera que el crecimiento paulatino y constante de la DO responde al crecimiento en las ventas. “Ahora mismo hay falta de uva y por eso los precios han subido”, argumenta el presidente de la asociación bodeguera (Asebor), Iker Arroyo, convencido de que si se permitiesen las 900 hectáreas, los viticultores plantarían sin pagar derechos a otros.
Por otro lado, continúa, con la propuesta de UCCL se podría abrir la puerta a la especulación ya que, al cerrar la vía del arranque y depender exclusivamente del porcentaje de Europa y del reparto nacional que apruebe el Ministerio de Agricultura; las pequeñas bodegas que quieran crecer – pero que no puedan adherirse por no ser jóvenes agricultores- estarían en manos del precio que quiera fijar el agricultor joven (cuando finalice el plazo de los cinco años en los que tiene prohibido vender la plantación). “Cuando el Consejo Regulador propone a Europa una cantidad, en este caso 900 hectáreas, presenta un estudio completo sobre la evolución de las ventas y la previsión de las necesidades”. Él no duda: “necesitamos crecer para mantener ventas”. “El día en que no haga falta Ribera del Duero podrá cortar como lo ha hecho este año Rueda”, termina.

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