Juvé & Camps refuerza su apuesta por Ribera y compra Campos Góticos

Fuente: Periódico El Mundo CyL. El Correo de Burgos. Loreto Velázquez.

Tanto le ha gustado la experiencia en Ribera del Duero que el grupo Juvé & Camps (J&C Prime Brand) ha decidido redoblar su apuesta y tras la adquisición de Torres de Anguix en 2018 ha comprado ahora una nueva bodega: Campos Góticos. Según explica a este periódico el departamento de comunicación de un Grupo que se completa con los cavas de Juvé & Camps, los vinos tranquilos de Propietat D’espiells (Penedés) y la distribuidora Primeras Marcas; la nueva inversión llega para complementar y reforzar el proyecto creado en Pagos de Anguix. Con este objetivo, el principal interés de esta adquisición no se encuentra tanto en la bodega como en el viñedo; 35 hectáreas de viñedo ecológico, el primero que se plantó en la Ribera del Duero. Y es que, Campos Góticos fue una bodega pionera en el cultivo ecológico de la vid. “Ribera del Duero es el sueño de la familia Juvé”, asegura Blanca Gaig.
Al estar situadas ambas bodegas en el mismo término municipal y ser colindantes, la elaboración se llevará a cabo entre las dos aunque la principal será siempre Pagos de Anguix. “La idea es hacer vinos de primerísima calidad elaborados en viñedo propio”, explican ilusionados porque entre los dos proyectos suman 77 hectáreas.

Del mismo modo que cuando compraron su primera bodega en Ribera –donde continúa el enólogo, Pedro Elena Viadero, y su equipo-, el Grupo pretende mantener la plantilla de Campos Góticos. “Lo que les enamoró de Torres de Anguix fue la pasión del equipo humano y el amor por las viñas. Por eso hoy se mantiene la misma filosofía pero sumando el aval técnico de Juvé & Camps”, señala con la mirada puesta en el próximo mes de octubre, fecha en la que saldrán sus primeros vinos Ribera del Duero al mercado.

Anguix

Situada en la localidad burgalesa de Anguix, Campos Góticos ha sido desde su inicio en 1998 el sueño de los hermanos José Luis y Pedro Gallego. El objetivo quedó claro desde el principio: crear un vino de alta gama a través de procedimientos ecológicos. De esta forma, guiados por la biodinámica –una ciencia que explora la relación de las plantas con los ritmos cósmicos y contempla la existencia de la planta en armonía entre dos mundos, el terrenal y el etéreo- la bodega trabaja desde entonces sin abonos minerales de producción química así como sin herbicidas, insecticidas sistémicos, pesticidas y otros productos químicos inorgánicos.
El viñedo se expande sobre una superficie de 35 hectáreas. 2.400 plantas de la variedad tempranillo que se disponen en espaldera a Cordón Royal y que destacan además, por estar situadas en una de las zonas más altas de la Denominación de Origen, a 900 metros de altitud.
Junto a las viñas y con una producción de 230.000 botellas, en el interior de la instalación los vinos envejecen en barricas de roble europeo (de origen francés), tras pasar por unos depósitos de acero “especiales” que, según detallan en la web, “permiten realizar un pisado artesanal de la uva y controlar la temperatura durante todo el proceso de fermentación”.
Los hermanos se despiden de su proyecto, satisfechos con el trabajo realizado. “Muy pocos en 1998 apostaban por aplicar las técnicas de la agricultura ecológica en el viñedo y producir vinos de calidad siguiendo procedimientos biológicos. Nosotros sí lo hicimos y demostramos que era posible y la mejor prueba de ello son nuestros vinos”, subrayan en su web, todavía activa.
Proyección
Sin duda, Ribera del Duero se consolida como una de las zonas vitivinícolas con mayor proyección. Y es que, los grandes grupos vinícolas han puesto el foco en esta tierra de vinos. El pasado 9 de abril, González Byass se hacía con la bodega y el viñedo Ortega Fournier. Según explicó entonces el consejero delegado de González Byass, Pedro Rebuelta González, llevaban muchos años visitando la Ribera del Duero “con el fin de buscar alguna bodega o viñedo adecuado para que González Byass pudiera entrar en esta prestigiosa zona vinícola”.
En marzo de este año y tras invertir en 2015 en 125 hectáreas en la Denominación de Origen Rueda, la bodega riojana Marqués de Cáceres compró en Ribera una bodega dentro de la finca La Capilla, en el término burgalés de Roa. La compra incluía sesenta hectáreas de viñas repartidas entre La Horra, Anguix y Roa.
También este año se cerró la venta de la bodega Anta Banderas, que había entrado en concurso de acreedores tras desligarse de la figura del actor, Antonio Banderas. En este caso, el comprador fue el grupo riojano Compañía de Vinos del Norte de España (CVNE).
El año pasado, la Denominación de Origen ribereña vivió dos grandes operaciones: la compra de Bodegas Lleiroso (en Olivares de Duero), por parte del grupo mexicano Multimedios, que posteriormente se hizo con Palacio de Bornos en Rueda, Marqués de Tomares en Rioja, bodegas Orot en Toro y Bodegas Sarriá en la DO Navarra y en septiembre, la venta de Torres de Anguix, hoy bajo la dirección del grupo catalán Juvé & Camps.
Década
Si nos remontamos a la última década, ha habido otros movimientos de interés como la llegada en 2010 de la empresa riojana Roda a bodegas La Horra; la entrada en el accionariado de la bodega Hacienda de Miguel Sanz de Williams & Humbert; la compra de Viñatuelda por un grupo mexicano y la de Valpincia por un grupo argentino, en 2014; la venta de bodega Díaz Bayo en 2016 y la compra de Teófilo Reyes por parte de los riojanos, Zuazo Gastón, en 2017. También hay que recordar la primera inversión china cuando en el año 2015 el empresario, Shu Ping Xu, se convirtió en el propietario de la bodega Páramo de Fresnedo en Aranda de Duero bajo el nombre de Alilian.

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