Enoduero aporta su punto de vista HOY en un nuevo reportaje de El Mundo

La publicación sale hoy en el periódico El Correo de Burgos/ El Mundo

Una nueva helada hace temblar al sector vinícola

Con picos de -2ºC, solo afectó a algunas parcelas de Burgos y Soria

Con la última luna llena, la Denominación de Origen Ribera del Duero, sobre todo la parte burgalesa y soriana, vivió hace tres días un nuevo susto: una helada que ha tenido en vilo a viticultores, enólogos y bodegueros, con picos que llegaron hasta los 2 grados bajo cero. “Todavía no hemos podido evaluar el alcance pero no parece que el daño haya sido significativo”, tranquiliza desde el Consejo Regulador de Ribera del Duero, el director técnico, Agustín Alonso, a sabiendas de que la helada ha sido irregular, afectando sobre todo a las parcelas situadas en pozas y hondos. “También dependerá de si las plantas estaban brotadas o no”, advierte convencido de que “lo poquito que se haya visto afectado se podrá remontar con facilidad”, salvo las parcelas más dañadas.

Desde la asociación empresarial de Bodegas Acogidas a la Denominación de Origen Ribera del Duero (Asebor), el presidente, Iker Arroyo, respira también aliviado. “Hemos estado muy pendientes porque al haber luna llena, las noches suelen registrar temperaturas más bajas”, apunta con la esperanza de que la helada del lunes haya sido la última de la temporada. “Lo lógico es que ahora lidiemos con otros problemas como la aparición de ácaros o Mildiu; pero son cosas lógicas por la humedad del suelo a las que estamos muy acostumbrados aquí”.

Un argumento que comparte el presidente de la Asociación Enológica Enoduero, José Nuño. “Por suerte ha sido un susto y los daños han sido mínimos”, subraya.

Cosecha

Lo cierto es que esta no es una añada normal. En la retina de todos permanecen las imágenes de la helada del 27 de abril de 2017, cuando las temperaturas se desplomaron durante horas hasta los -6ºC provocando la merma de un 60% de la cosecha. La vendimia se limitaba así a 55 millones de kilos de uva, 78 millones menos que en el 2016, cuando se batió un record en volumen. Hoy, trece meses después de ese 27 de abril histórico, sus estragos todavía están por ver. “Probablemente los daños que veamos en las plantas vendrán marcados por la helada de 2017 y no por esta última”, apunta el enólogo de Enoduero, José Nuño.

Todos coinciden: en las circunstancias actuales cualquier contratiempo puede ser determinante. Dicho esto, desde el Consejo Regulador mantienen una actitud positiva. “Puede que no sea una añada record pero entendemos que será buena”, pronostica Agustín Alonso a sabiendas de que el análisis completo del alcance de la última helada llegará en los próximos días cuando se vea cómo evoluciona la planta.

Sequía

Si las heladas obligan a no perder de vista las previsiones meteorológicas, la sequía da un respiro, al menos por ahora. “A día de hoy hay reservas hídricas y no hay sequía porque ha llovido mucho más que un año normal”, argumenta el director técnico del Consejo Regulador, Agustín Alonso, con la mirada puesta en el mes de enero, cuando las precipitaciones duplicaron las caídas en el mismo periodo del año anterior. “Ojalá los próximos años siga igual”, termina.

Hay que recordar que hace tan solo unos meses la sequía era uno de los factores que más preocupaban. El 2017 fue un año seco y aunque las lluvias dieron en mayo una tregua, la sequía fue la otra gran protagonista de un ciclo que recibió 250 mm de lluvia cuando esperaba 450. Solo llovió de forma “normal” los meses de noviembre, febrero, mayo y julio. Según los expertos, si bien esas características no provocaron síntomas visibles en las plantas, sí se acrecentó el estrés hídrico a lo largo del ciclo hasta notarse una dificultad de evolución de la maduración en algunas parcelas, al final del ciclo.

Subidas de precios irregulares que aspiran a quedarse

La helada de abril de 2017 no solo afectó al campo, también a la mesa. Ante la merma productiva, la Denominación de Origen Ribera del Duero aplicó una subida de precios que sin ser oficial ha ido del 6 al 15%. Algunas bodegas han llegado incluso a superar el 20%.

Aunque todo parece indicar que los precios se mantendrán el año que viene, habrá que ver si la DO aprovecha esta tesitura para consolidar el incremento o si por el contrario, vuelve a la baja en cuanto llegue una cosecha más generosa y con menos contratiempos. “Si se mantienen o no dependerá del mercado”, responde el presidente de Asebor, Iker Arroyo.

Ventas

En ventas, las cosas no están fáciles. La falta de vino provocada por el descenso de una cosecha que pasó de 133 millones de kilos de uva en 2016 a 55 millones en 2017, tiene su repercusión lógica en un mercado al que no puede abastecer al 100%. “Los vinos jóvenes y robles son los más afectados”, advierte consciente de que los restaurantes o plazas a las que no se llega el vino de Ribera del Duero, por falta de volumen, llegan otros. También es verdad que Ribera no fue la única zona afectada y los estragos de las bajas temperaturas dejaron otras víctimas como El Bierzo, Ribera Sacra o Rioja. En Europa, la sequía hizo el resto.

Estrategia

Para la asociación bodeguera, la estrategia de cara al 2019 seguirá pasando por la promoción en Terceros Países con novedades como México, donde se prevé una misión inversa y Perú, un país que está creciendo a un ritmo fuerte con una clase media cada vez más amplia y con poder adquisitivo. “La idea es abrir nuevos mercados de interés”, afirma Arroyo.